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Despacho Joo & Melado Abogados

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SOCIEDADES MERCANTILES

Jueves 9 de julio de 2009

ESPECIAL RELEVANCIA A LAS SOCIEDADES ANÓNIMAS Y LAS SOCIEDADES DE RESPONSABILIDAD LIMITADA. 

I. Cuestiones previas.
Empresario es la persona física o jurídica que en nombre propio, por sí o por medio de representante y de manera habitual desarrolla una actividad comercial, industrial o de servicios encaminada a la producción y/o mediación de bienes y servicios para el mercado para lo cual organiza trabajo y capital.

El empresario, por el hecho de serlo, adquiere un status que comporta dos obligaciones:

1. Está obligado a inscribirse en el Registro Mercantil; todos, salvo el empresario individual no naviero.

2. Está obligado a llevar una contabilidad.

Nuestro Código de Comercio, en su artículo 116, regula el contrato en virtud del cual varias personas consienten en obligarse por medio de un contrato, al que llama de compañía, en el que aportan bienes o servicios y con el fin de lucrarse. Es lo que conocemos como Sociedades.

Artículo 116 del CC.
EI contrato de compañía, por el cual dos o más personas se obligan a poner en fondo común bienes, industria o alguna de estas cosas para obtener lucro, será mercantil, cualquiera que fuese su clase, siempre que se haya constituido con arreglo a las disposiciones de este Código.

Véase: – sociedad civil: artículos 1.665 y 1.670 CC. – Sociedad Anónima: artículo 3 LSA – sociedad responsabilidad limitada: art. 3 LSRL 1995. – sociedad colectiva: artículo 125 CCom. – sociedad comanditaria simple: artículo 145 CCom. – sociedad comanditaria por acciones: artículo 152 CCom. – cooperativas: artículo 1 Ley 27/1999, 16 julio. – sociedades de garantía recíproca: artículo 4 Ley 1/1994, 11 marzo. – sociedades de inversión colectiva: artículo 2 Ley 46/1984, 26 diciembre.

Una vez constituida la compañía mercantil, tendrá personalidad jurídica en todos sus actos y contratos.
Véase: – S.A.: artículo 7.1 LSA – sociedad responsabilidad limitada: artículo 6 LSRL 1995. – cooperativas: artículo 6 Ley 27/1999, 16 julio, de Cooperativas («B.O.E.» 17 julio). – sociedades de garantía recíproca: artículo 13 Ley 1/1994, 11 marzo, sobre régimen jurídico de las Sociedades de Garantía Recíproca («B.O.E.» 17 marzo). – agrupaciones de interés económico: artículo 1 Ley 12/1991, 29 abril, de agrupaciones de interés económico («B.O.E.» 30 abril).
El empresario ejercita una actividad económica que se concreta en un conjunto de actos (tanto en el campo contractual como extra contractual) de los que ha de responder. Desde un punto de vista económico se dice que el empresario asume el riesgo de su actividad, lo que se corresponde, desde una perspectiva jurídica, con la afirmación de que asume una responsabilidad. Pero bajo esta expresión se comprenden problemas distintos, en cuanto que ha de preguntarse, en primer término, con qué bienes responde el empresario; en segundo lugar, de qué hechos responde, y por último, de qué personas responde.

El empresario tiene que responder de los daños a terceros en el ejercicio de su actividad, y como todo deudor, con todos sus bienes presentes y futuros (art. 1911 Cc). Esto sirve tanto para el empresario individual como para el empresario que sea persona jurídica.

En la responsabilidad contractual derivada de las obligaciones asumidas en un contrato, según el art. 1101 Cc, únicamente se le puede exigir responsabilidad cuando en ese incumplimiento haya intervenido dolo o negligencia.

En la extra contractual (art. 1902 Cc) se obliga al empresario a responder por el daño causado a terceros por acción u omisión, pero para exigirla se requiere culpa o negligencia. El art. 1903 Cc. dice que el empresario responde del daño causado por sus empleados.

Se aprecia que tanto en la responsabilidad contractual como en la extra contractual se exige dolo o culpa o negligencia. En la tercera, el empresario responde siempre del daño causado a terceros con independencia de si hay o no culpa. Por ejemplo, el empresario de la navegación aérea. Siempre responde, incluso en caso de fuerza mayor. También es igual en los empresarios que explotan una central nuclear y también la responsabilidad del fabricante por los daños causados por productos defectuosos (Ley 3/1991).

Una de las líneas evolutivas del Derecho mercantil viene marcada por la preocupación por la tutela de los consumidores y usuarios. Protección que, como se sabe, se ha elevado a principio constitucional recogido en el art. 51 CE y desarrollado por varias disposiciones, entre las que destaca la Ley 26/1984, de 19 de julio, general de defensa de los consumidores y usuarios, modificada por la Ley 7/1988, de 13 de abril.

El empresario individual responde con su patrimonio personal de la actividad mercantil que desarrolla, porque es una responsabilidad ilimitada. Para evitar o eludir el patrimonio personal es preferible constituir una sociedad unipersonal y lo más que arriesga es aquello que aporta a la sociedad dejando a salvo su patrimonio personal.

Por otra parte, si el empresario está casado hay que ver el patrimonio de los cónyuges (él o ella) que desarrolle actividad mercantil. Si soy acreedor lo primero es ver si hay capitulaciones matrimoniales (art. 12 CC). Para oponer a terceros acreedores deben estar inscritas en el Registro Civil y en el Registro Mercantil. Si hay capitulaciones matrimoniales hay que estar a lo que se establezca en el régimen.

Si no hay capitulaciones matrimoniales rige este régimen supletorio contenido en los artículos 6 a 11 CC. ¿Cómo responden los bienes? Arts. 6 al 12 CC.

Art. 6: Bienes privativos (propios del cónyuge empresario): Responde siempre.
Bienes adquiridos (gananciales resultados de la actividad): Responde siempre.
Los demás bienes gananciales: Necesitan consentimiento de ambas partes. Puede ser expreso o presunto. Se presume otorgado (art. 7 y 8 CC) cuando se ejerza el comercio…

Art. 9: Otro tipo de bienes: Bienes privativos del cónyuge no empresario: siempre expreso.

Artículo 6.
En caso de ejercicio del comercio por persona casada, quedarán obligados a las resultas del mismo los bienes propios del cónyuge que lo ejerza y los adquiridos con esas resultas, pudiendo enajenar e hipotecar los unos y los otros. Para que los demás bienes comunes queden obligados, será necesario el consentimiento de ambos cónyuges.

Artículo 7.
Se presumirá otorgado el consentimiento a que se refiere el artículo anterior cuando se ejerza el comercio con conocimiento y sin oposición expresa del cónyuge que deba prestarlo.

Artículo 8.
También se presumirá otorgado el consentimiento a que se refiere el artículo 6 cuando al contraer matrimonio se hallare uno de los cónyuges ejerciendo el comercio y lo continuare sin oposición del otro.

Artículo 9.
El consentimiento para obligar los bienes propios del cónyuge del comerciante habrá de ser expreso en cada caso.

Artículo 10.
El cónyuge del comerciante podrá revocar libremente el consentimiento expreso o presunto a que se refieren los artículos anteriores.

Artículo 11.
Los actos de consentimiento, oposición y revocación a que se refieren los artículos 7, 9 y 10 habrán de constar, a los efectos de tercero, en escritura pública inscrita en el Registro Mercantil. Los de revocación no podrán, en ningún caso, perjudicar derechos adquiridos con anterioridad.

Artículo 12.
Lo dispuesto en los artículos anteriores se entiende sin perjuicio de pactos en contrario contenidos en capitulaciones matrimoniales debidamente inscritas en el Registro Mercantil.

En cuanto al empresario extranjero, se va a regir por las normas de su país para contratar, pero por el Código de Comercio Español en todo lo referente a la creación de establecimientos y en cuanto a sus operaciones mercantiles.

Artículo 15.
Los extranjeros y las compañías constituidas en el extranjero podrán ejercer el comercio en España; con sujeción a las leyes de su país, en lo que se refiera a su capacidad para contratar, y a las disposiciones de este Código, en todo cuanto concierna a la creación de sus establecimientos dentro del territorio español, a sus operaciones mercantiles y a la jurisdicción de los Tribunales de la nación.

Vista esta introducción sobre el empresario individual y sus responsabilidades, paso a desglosar los tipos de sociedades que pueden formar los empresarios y sus responsabilidades dentro de ellas.

 
II. Conceptualización de las Sociedades mercantiles.

Sociedad mercantil es una asociación voluntaria de personas que crean un fondo patrimonial común para colaborar en al explotación de una empresa, con ánimo de obtener un beneficio individual, participando en el reparto de las ganancias que se obtengan.

Ya vimos en la primera parte de este INFORME JURÍDICO que el artículo 116 del C.C. regula el contrato de compañía. A ello, trayéndolo aquí, sólo me resta añadir que una vez constituída la compañía mercantil, en cualquiera de sus formas que veremos en breve, tendrá personalidad jurídica en todos sus actos y contratos.

Señalar que, parte de la base de que es aquél que requiere acuerdo de voluntades de dos o más personas, pero hoy día una sola persona puede tener una sociedad (unipersonal). Sólo la sociedad anónima (S.A.) y la sociedad de responsabilidad limitada ( S.R.L. ó S.L.) pueden ser unipersonales.

En el contrato de sociedad los socios aportan algo a la sociedad y esa aportación es lo que les convierte en socios. Además han de ser bienes o derechos valorables económicamente y dispuestos en fondo común, es decir, transmites a la sociedad tus bienes y a cambio obtienes la condición de socio de la sociedad.

Se obligan aportar bienes o derechos, industria (trabajo, servicios) y a cambio adquieren la condición de socio. Se pueden aportar algunos/as de estas cosas. Pueden existir sociedades donde sólo se aporte industria o trabajo.
- Sociedad es asociación, porque es una organización estable y duradera.

- Voluntaria, porque la CE permite el derecho de asociación, lo cual implica el derecho a desasociarse.

- De personas, porque pueden ser una o varias; y pueden ser físicas o jurídicas.

- Fondo patrimonial. Se crea con las aportaciones de los socios (bienes o derechos de contenido patrimonial); también industria, pero no en todos los tipos societarios.

- Colaborar en el desarrollo de una actividad mercantil. Este es el verdadero objeto de la actividad mercantil. ¿Cómo colabora? Según el tipo societario:

• Si es pequeña, o mediana, cerrada, familiar, la colaboración del socio es grande.

• Si es grande, abierta y con miles de socios e inversionistas, la colaboración del socio no es existente.

- Para obtener ganancia. La finalidad de lucro está presente en la sociedad mercantil. Puede decidir no repartir para reinvertir y normalmente participa en proporción al capital aportado, pero cabe pacto en contrario, no proporcionales a la aportación.

 
III. Tipología de las sociedades mercantiles.

Artículo 122.

Por regla general las sociedades mercantiles se constituirán adoptando alguna de las formas siguientes:
• 1. La regular colectiva.
• 2. La comanditaria, simple o por acciones.
• 3. La anónima.
• 4. La de responsabilidad limitada.
Artículo 122 redactado por Ley 19/1989, 25 julio («B.O.E.» 27 julio), de reforma parcial y adaptación de la legislación mercantil a las Directivas de la Comunidad Económica Europea en materia de Sociedades.

Otras: agrupaciones de interés económico, sociedades corporativas, mutuas de seguros y sociedades de garantías recíprocas son sociedades mercantiles que no intervienen en el CC.
Podemos clasificar estos 5 tipos del CC en dos:

a) Personalistas: Incluye las sociedades colectivas y la comanditaria simple.
b) Capitalistas: Incluye las sociedades anónimas y las sociedades comanditarias por acción.

La sociedad limitada dice el legislador que es una sociedad intermedia, a caballo entre las personalistas y las capitalistas. Es híbrida porque tiene elementos propios de las personalistas y propios de las capitalistas.

a) Decimos que es personalistas porque interesa mucho quiénes son los socios. Son pocos socios y hay vínculos entre ellos (consanguinidad o amistad).

b) Se caracterizan por todo lo contrario. No importa quiénes sean los socios, lo importante es que aporten a la sociedad un capital.

Esto es una regla general, pero luego tiene sus excepciones. El legislador las ha regulado así, pero luego está la autonomía de la voluntad que permite a los socios amoldar la sociedad a sus ideas. Nada impide encontrar en la práctica una S.A. de pocos socios. Así, mediante las cláusulas estatutarias, en las S.L., limitan la entrada de socios no deseados.

- Sociedad colectiva: Es la sociedad personalista por excelencia y se caracteriza porque los socios, por sus deudas, responden de manera personal, solidaria, subsidiaria e ilimitada. Por lo tanto responder de la sociedad con el patrimonio personal hace que estas sociedades no tengan mucho éxito. El régimen jurídico es importante porque la sociedad colectiva es la sociedad general en Derecho Mercantil y su régimen jurídico se aplica a todas las sociedades irregulares.

- Sociedad comanditaria simple: Es personalista pero con menor intensidad que en las colectivas. Existen dos tipos de socios: colectivos y comanditarios. Los colectivos responden por las deudas sociales (personalmente, solidariamente, subsidiariamente e ilimitadamente); mientras que los comanditarios responden de manera personal, solidaria, subsidiaria y limitadamente. Este tipo de sociedad (comanditaria simple) en la actualidad no existe.

La sociedad comanditaria simple es una reminiscencia histórica y la única utilidad de su régimen jurídico es que se aplica analógicamente al contrato denominado cuentas en participación.

- Sociedad anónima: Es la sociedad capitalista por excelencia. Lo adoptan obligatoriamente todas las sociedades que cotizan en Bolsa. Su capital social se divide en acciones y los socios no responden personalmente por las deudas sociales. Únicamente la SA podrá ir contra los socios, pero no para exigirles que respondan por las deudas de una sociedad, sino para exigir el pago de los dividendos pasivos (la parte de capital suscrita y no desembolsada; prometida y aún no aportada). El socio sólo arriesga hasta lo que él aportó y no más.

Antes habían más Sociedades Anónimas que ahora, pero es que antes del 89 no se exigía capital mínimo y ahora se exigen alrededor de 60.000 € (10.000.000 Ptas.); mientras que para la limitada basta con aproximadamente 3.000 € (500.000 Ptas.).

- Sociedad comanditaria por acciones: Tiene su capital social dividido en acciones. Se caracteriza porque tiene dos tipos de socios: los administradores, que van a responder por las deudas de la sociedad contraídas durante el tiempo en que gestionaron la sociedad (como los socios colectivos); mientras que los no administradores no responden personalmente por las deudas sociales (sólo responden por lo prometido y no desembolsado). Tiene poca importancia; su régimen jurídico se modificó en el 89 y no interesa para los fines de este INFORME.

- Sociedad de responsabilidad limitada: Es una sociedad intermedia y muy importante en la actualidad. Es apto para la pequeña y mediana empresa y de mucha entrada a la autonomía de la voluntad. Requiere un capital de constitución pequeño (3.000 €). Su capital social está dividido en participaciones. Los socios no responden personalmente por las deudas sociales. No solamente arriesgan hasta el tope de lo que aportaron, sino que la sociedad no tiene acción para reclamar los dividendos pasivos porque no existen. Y este es uno de sus inconvenientes. Cuando uno suscribe participaciones de la SL en ese momento tiene que desembolsar íntegramente el importe, cosa que no ocurre en la SA, ni en la de acciones.

 
IV. Distinción entre sociedades civiles y mercantiles. Sociedades civiles con forma mercantil.

La mercantilidad de la sociedad, es decir, la determinación de la naturaleza civil o mercantil de una concreta sociedad, es una cuestión compleja que presenta dos vertientes. La primera es la mercantilidad objetiva o mercantilidad del tipo societario. La mercantilidad objetiva sirve para calificar como sociedad colectiva o sociedad civil un determinado fenómeno asociativo de la práctica y, en general, para discernir las normas aplicables a un concreto tipo societario. La segunda es la vertiente de la mercantilidad subjetiva o mercantilidad de la sociedad como persona jurídica. Esta última sólo tiene sentido respecto de las sociedades externas o personificadas y nos ayudará a determinar qué sociedades tienen la condición de comerciante y, por tanto, quedan sometidas a su estatuto (inscripción en el RM, obligación de llevar contabilidad, sometimiento a la quiebra, etc.).

La mercantilidad objetiva.

En principio se puede decir que es mercantil cualquier contrato de sociedad contraído con arreglo a las formalidades del CC (art. 116 CC). La expresión “formalidades de este Código” no debe interpretarse en el sentido de que sólo serán mercantiles aquellas sociedades que cubran una determinada exigencia de forma o publicidad (escritura pública, inscripción,…), sino, más bien, como la exigencia de que una sociedad dedicada a la actividad mercantil tenga que desarrollar ésta necesariamente a través de una forma determinada: la prevista a tal fin el CC (sociedad colectiva, sociedad comanditaria, sociedad anónima o sociedad de responsabilidad limitada).
La mercantilidad subjetiva.

Artículo 1. CC:

Son comerciantes para los efectos de este Código:
• 1.º …
• 2.º Las compañías mercantiles o industriales que se constituyen con arreglo a este Código.

Artículo 1670. Cc:

Las sociedades civiles, por el objeto a que se consagren, pueden revestir todas las formas reconocidas por el Código de Comercio. En tal caso, les serán aplicables sus disposiciones en cuanto no se opongan a las del presente Código.

El art. 1670 Cc. pone al servicio del tráfico civil (que comprende las siguientes actividades: agrícolas, ganadera, pesquera, extractiva y profesional) las organizaciones del derecho mercantil: sociedad colectiva, comanditaria, etc. Permite así que la actividad civil adopte para su desarrollo los tipos o formas del CC.

La cuestión de mercantilidad queda como sigue:

a. Una sociedad que se dedique a una actividad mercantil (p. ej., la distribución de bebidas refrescantes) tiene que adoptar necesariamente una forma o tipo mercantil. El sujeto que nace de ese contrato de sociedad es siempre un comerciante, pues desarrolla una actividad mercantil de forma habitual.

b. Una sociedad que se dedique a una actividad civil (p. ej., auditoría, consultoría, explotación artesanal, etc.) puede adoptar bien una forma civil, o bien una forma mercantil . El sujeto que nace de ese contrato no será en ningún caso un comerciante.

c. No obstante lo anterior, serán siempre comerciantes, con independencia de cuál sea su actividad u objeto, las personas jurídicas que nazcan de los siguientes tipos societarios: SA, SL, agrupación de interés económico, sociedad de garantía recíproca y sociedad comanditaria por acciones (mercantilidad por razón de forma).

Visto desde otro punto: Tipos societarios: 2 grupos:

I. Sociedad colectiva comanditaria simple.
II. Sociedad anónima, limitada y comanditaria por acciones.

Este art. 1670 Cc. es aplicable a la sociedad colectiva comanditaria simple y su actividad es civil. Se le aplica el CC, en tanto no contradiga al régimen civil No sucede lo mismo con el grupo II.
La Ley de Sociedades Anónimas y la Ley de Sociedades de Responsabilidad Limitada también aluden a este aspecto.

LSA. Artículo 3. Carácter mercantil.

La sociedad anónima, cualquiera que sea su objeto, tendrá carácter mercantil, y en cuanto no se rija por disposición que le sea específicamente aplicable, quedará sometida a los preceptos de esta Ley.
Véase art. 116 del Código de Comercio.

LSRL. Artículo 3. Carácter mercantil.
La sociedad de responsabilidad limitada, cualquiera que sea su objeto, tendrá carácter mercantil.

El art. 1670 Cc. no es aplicable a las sociedades anónimas, ni a las limitadas, ni a las comanditarias por acciones. Sólo tiene vigencia a las sociedades colectivas y comanditarias simples.

La sociedad es un contrato. Por lo tanto, estamos ante un acuerdo de voluntades y la doctrina lo califica como contrato plurilateral porque el término sociedad siempre implica o conlleva esa idea de pluralidad, pero en la actualidad existe la sociedad unipersonal y entonces nos encontramos ante una declaración unilateral. La peculiaridad es que la prestación de cada socio no supone el inmediato goce por parte del otro porque las aportaciones pasan a formar parte de un fondo patrimonial que es el patrimonio de la persona jurídica. Por tanto la sociedad es un contrato y tiene aspecto contractual, y además institucional porque de este acuerdo surge una institución, una persona jurídica, titular de derechos y obligaciones.

La persona jurídica tiene una serie de características; en realidad, se parece a una persona física porque tiene un nombre, denominación social y tiene un domicilio. Tiene una nacionalidad. Tiene un patrimonio propio formado por las aportaciones de los socios (bienes, derechos o industria). ¿Para qué necesita la persona jurídica el patrimonio? Para desarrollar la actividad y para responder de las obligaciones contraídas. La persona jurídica tiene una responsabilidad propia diferente a la de sus socios. Y, a diferencia de nosotros, necesita valerse de órganos sociales para poder desarrollar su actividad y poder relacionarse con terceros y estos órganos están integrados siempre por personas físicas.

 
V. Sociedades irregulares y otras figuras afines.

A modo general, se califica como sociedades irregulares a aquellas que, siendo su objeto mercantil, no han cumplido las formalidades precisas para su constitución. Se presupone que ha existido un contrato de sociedad entre los socios, celebrado de forma oral o escrita, bien en documento privado o público. Lo relevante para la calificación de la sociedad como irregular es que los socios no han inscrito el contrato en el Registro Mercantil, para lo que se exige la escritura pública.
Dos grupos:

A. Sociedades colectivas y comanditarias simples.
B. Sociedades anónimas, sociedades limitadas y comanditarias por acción.

A. La persona jurídica nace del mero acuerdo de voluntades sin ulterior requisito. El art. 119 CC sólo se aplica a estos dos tipos societarios. Tienen que hacer constar su constitución en escritura pública y luego inscribirla en el RM. Cuando faltan estos dos requisitos, o el segundo, decimos que estamos ante una sociedad irregular cuyas consecuencias son:

1ª. Que a la sociedad irregular se le aplica el régimen de la sociedad colectiva (el más gravoso).

2ª. El art. 120 CC dice que …los administradores que no cumpliesen esa obligación responden solidariamente frente a terceros que hubiesen contratado con la sociedad.

B. Ley de SA (art. 7) y Ley SL (art. 11). En este caso, la inscripción tiene efectos constitutivos.

LSA. Artículo 7. Constitución e inscripción.

1. La sociedad se constituirá mediante escritura pública que deberá ser inscrita en el Registro Mercantil. Con la inscripción adquirirá la sociedad anónima su personalidad jurídica.
Los pactos que se mantengan reservados entre los socios, no serán oponibles frente a la sociedad.
2. La inscripción de la escritura de constitución y la de todos los demás actos relativos a la sociedad podrán practicarse previa justificación de que ha sido solicitada o realizada la liquidación de los impuestos correspondientes al acto inscribible.
3. La inscripción de la sociedad se publicará en el «Boletín Oficial del Registro Mercantil», en el que se consignarán los datos relativos a su escritura de constitución que reglamentariamente se determinen.

LSL. Artículo 11. Constitución de la sociedad.

1. La sociedad se constituirá mediante escritura pública, que deberá ser inscrita en el Registro Mercantil. Con la inscripción adquirirá la sociedad de responsabilidad limitada su personalidad jurídica.
2. Los pactos que se mantengan reservados entre los socios no serán oponibles a la sociedad.
3. Será de aplicación a la sociedad en formación y a la sociedad irregular lo dispuesto en los artículos 15 y 16 de la Ley de Sociedades Anónimas.

La inscripción puede tener dos efectos: declarativos y constitutivos. La inscripción en el RM de una sociedad colectiva tiene meros efectos declarativos; en cambio, en la SA, SL y por acciones, la inscripción tiene efectos constitutivos por que perfecciona el acto jurídico que se inscribe. Sin inscripción no hay persona jurídica.

Dentro de este segundo grupo (B) distinguimos: Sociedad irregular y Sociedad en formación. Sociedad en formación es la que consta en escritura pública, pero aún no se ha inscrito en el Registro Mercantil. Una sociedad en formación pasa a ser sociedad irregular cuando se da una de estas dos circunstancias:

1º. Que haya transcurrido 1 año desde el otorgamiento de la escritura sin que la sociedad se haya inscrito.

2º. La sociedad en formación se convertirá en sociedad irregular cuando antes del año contado desde el otorgamiento de la escritura, los socios manifiesten su voluntad de no inscribir la sociedad.

Dice la Ley de Sociedades Anónimas y la Ley de Responsabilidad Limitada, que en estos casos se les aplica el régimen jurídico de la sociedad colectiva o en su caso de la civil.
Por lo que a las Sociedades extranjeras respecta, si bien no es este el caso, pero para su mayor conocimiento, distinguimos:
A. Sociedades colectivas y sociedades comanditarias simples: Tendrán la nacionalidad española cuando esté constituida y domiciliada en España. Se tienen que dar los dos requisitos. Existen sociedades de nacionalidad española con domicilio en el extranjero, pero esto es en virtud de convenios internacionales.
B. Sociedades anónimas, limitadas y por acción. Art. 5 LSA y art. 6 LSL. El criterio es distinto. Para estos tres tipos de sociedades, son españolas las sociedades domiciliadas en España con independencia del lugar de constitución.

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